“El síndrome tóxico es el único tema de la Transición que no se toca”

  • 5.000 afectados han muerto y todavía viven 19.554, según cifras oficiales del Instituto Nacional de la Seguridad Social
  • Se cumplen 33 años del ensayo de guerra química que encubrieron los gobiernos de Calvo-Sotelo y Felipe González

Paco Elvira

Ilustración 1: Una madre atiende a su hijo afectado por el síndrome tóxico en Extremadura, en 1981. Autor:
Paco Elvira.

En plena Transición española -tan sólo dos meses después del intento de golpe de Estado de 1981-, más de 50.000 personas fueron intoxicadas y sentenciadas a padecer el mayor envenenamiento alimentario ocurrido en Europa. Aún así, este suceso no se recuerda en medios de comunicación ni en universidades. De hecho, como escribe Alfredo Grimaldos, “todo indica que no se desconoce el origen de la enfermedad, sino que se trata de ocultar por todos los medios”[1].

Todos los documentos oficiales (de la Organización Mundial de la Salud, el Gobierno español o el Centers for Desease Control) afirman que el causante fue el aceite de colza desnaturalizado y así lo recogió la sentencia. Sin embargo, 33 años después, todavía no se ha encontrado el tóxico concreto en el aceite, pese a que se ha especulado que el descubridor ganaría el premio Nobel[2].

Lo que sí puede causar estos síntomas es una combinación de pesticidas organofosforados potencialmente tóxica que la multinacional farmacéutica Bayer fabricó y experimentó en algunos campos españoles, según la declaración que hizo un antiguo trabajador durante el juicio. El gobierno de EE.UU y particularmente el Centers for Desease Control (en adelante, CDC) tiene también un papel preponderante en la tragedia, pues en la base militar de Torrejón de Ardoz se dieron los primeros casos entre algunos militares estadounidenses que más tarde se esfumaron. ¿Fuimos víctimas los españoles de un ensayo de guerra química?

Así lo denunciaron numerosos personajes del mundo científico, político, jurídico y periodístico, pero fueron silenciados. Son demasiadas “las otras víctimas”. Andreas Faber-Kaiser mantuvo hasta el día de su muerte que lo habían matado a raíz de haber publicado Pacto de Silencio. La periodista Gudrun Greunke explica hoy en día que la seguían por la calle, que recibía amenazas y que pasados ocho años de haber investigado el síndrome tóxico, todavía “tenía escuchas telefónicas instaladas en casa”[3]. José Oneto fue cesado del cargo de director de la revista Cambio 16, tras publicar en portada el siguiente titular: “Un producto Bayer envenenó España”. Enrique Martínez de Genique, secretario de Estado para el Consumo, fue despedido tras elaborar un mapa que demostraba que las rutas de distribución del aceite y las poblaciones de afectados no coincidían. Los doctores Muro, Clavera y Martínez fueron cesados fulminantemente al desmarcarse de la hipótesis oficial e investigar otras vías.

La lista sigue pero esta historia también. Y es que el denominado “caso de la colza”, “enfermedad de la colza”, “síndrome del aceite tóxico”, o “síndrome tóxico” supone la mayor cifra de responsabilidad civil jamás pagada por el Estado español a las víctimas de un delito. Hasta el año 2002, el importe total de las indemnizaciones de la sentencia de la colza asciendía a 1.621.460.081,90 euros[4].

Pero si no fuera por la intervención de la defensa y del fiscal, se hubieran eliminado las principales “pruebas del delito” cuando el juez instructor del sumario 129/1981, autorizó la destrucción del aceite por el que se juzgaba a 38 personas. Más tarde, el Gobierno aportó 100 millones de pesetas a los abogados de la acusación mientras la defensa reclamaba la paridad entre las partes, pues sus clientes ―los aceiteros― tenían todos sus bienes embargados, ante el caso omiso del juez. Los abogados de la defensa recibieron llamadas anónimas que ofrecían suculentas sumas de dinero a cambio de abandonar el caso. Al rechazar estas ofertas, uno de los letrados llegó a encontrarse el coche sin frenos[5].

Paradójicamente, varios abogados de la acusación acabaron “casualmente” en cargos públicos de alto rango. Así por ejemplo, Mariano Muñoz Bouza fue consejero de Televisión Española (RTVE)[6] y secretario vocal del Consejo de Administración de RTVE[7] por el PSOE. José María Mohedano Fuertes llegó a denominarse como “fiel discípulo del felipismo”[8] hasta que saltó el escándalo del “caso Mohedano” también conocido como “el del Jaguar”, por el que fue obligado a dimitir de su cargo como diputado y secretario del grupo socialista (PSOE) en el Congreso de los Diputados; actualmente, Mohedano defiende al viceconsejero de Presidencia de la Junta de Andalucía, Antonio Lozano y al exdirector de Presupuestos, Buenaventura Aguilera, ambos imputados en el caso de los ERE de Andalucía. Tomás de la Quadra-Salcedo fue ministro de Administración territorial (1982-1985), más tarde presidente del Consejo de Estado (1985-1991) y ministro de Justicia (1991-1993), siempre por el PSOE[9]. María del Pilar Fernández Rodríguez fue concejala por el PSOE en Ayuntamiento de Madrid (1983-1991) y diputada por Madrid (1991-1995)[10]. Manuel Fernández Gómez ha ocupado diversos cargos en la Comunidad de Madrid en las listas del PSOE, hasta que fue despedido con una cantidad cercana a los 300.000 euros y, curiosamente, fue recolocado en la Delegación provincial de Empleo de la Junta de Andalucía[11]. Francisca Sauquillo Pérez del Arco fue senadora por el PSOE hasta 1994, cuando fue elegida diputada en el Parlamento Europeo, un cargo que ocupó hasta el 2004.

Pese a la falta de garantías constitucionales que se desprende de la disparidad entre las partes, el tribunal dictó sentencia y encumbró los estudios y testimonios de dos epidemiólogos del CDC de Atlanta, Sir Richard Doll y Edwin M. Kilbourne, para dar por probada la causalidad entre el aceite de colza y el síndrome tóxico, sentenciando así a 13 personas a entre 20 años y 6 meses de prisión.

Las responsabilidades de la Administración fueron juzgadas en un proceso a parte, siete años más tarde, “ante la imposibilidad real de obtener en el primero el pago de la muy elevada cuantía de las indemnizaciones ex delicto que debían ser abonadas”[12].

Científicamente es imposible que el aceite de colza provocara el síndrome tóxico. Fueron los organofosforados”, afirma una de las periodistas de investigación más reconocidas de Europa, Gudrun Greunke. Efectivamente, son demasiadas las lagunas de la hipótesis oficial y todos los datos apuntan a una intoxicación por pesticidas organofosforados.

Los doctores Maria Jesús Clavera y Francisco J. Martínez fueron integrantes del Plan Nacional para el Síndrome Tóxico (PNST) hasta que fueron despedidos en 1984 tras averiguar que la explicación del Gobierno no se sostenía por ningún lado. Concretamente, verificaron que la curva que representaba los nuevos ingresos hospitalarios descendía drásticamente mucho antes del anuncio por televisión de que el aceite era el culpable o el inicio del canje anunciado por el Gobierno (concretamente y en Madrid, 11 días y un mes, respectivamente)[13]. Por otro lado, también concluyeron que los aceites no compartían un distribuidor, componentes u origen comunes, por lo que era imposible afirmar que los aceites de colza tuvieran un origen común (como hacía la versión oficial). Al mismo tiempo, comprobaron que un porcentaje elevado de afectados ni siquiera había consumido jamás algún tipo de aceite sin etiquetado, en garrafa o de venta a granel.

Los doctores Clavera y Martínez, que más tarde fueron designados peritos judiciales del caso, también detectaron que tampoco se correspondían todas las áreas de distribución de estos aceites con las poblaciones de afectados[14]. Un aspecto que también investigó el entonces secretario de Estado para el Consumo, Enrique Martínez de Genique, que elaboró un mapa que despareció en el que se demostraba gráficamente este aspecto y por lo que fue despedido cuatro meses más tarde. En 1990, Genique afirmaba:

“Políticamente hay que pensar que en aquel momento en España nos encontrábamos todavía en la Transición, en una situación política complicada, donde el poder estaba sobre la mesa o, si queremos decir la pelota estaba en el tejado, y una tragedia como fue el tema del síndrome tóxico en España, que fue una gran tragedia, era un arma arrojadiza desde un punto de vista político muy importante. El gobierno tenía la obligación de dar una respuesta a la sociedad y la respuesta de la colza pareció válida”[15].

Y en lo que a mapas se refiere, también hubo tergiversación, pues el mapa que más circuló en la época y todavía es utilizado en la actualidad, no incluye todas las provincias afectadas, algo que sí se ha llevado a cabo en este reportaje a partir de datos oficiales[16] (ver ilustraciones 1 y 2).

Mapa WikipediaMapa sindrome toxico leyenda

Ilustración 1: Mapa de incidencia del síndrome tóxico del sitio web Wikipedia. En la leyenda consta como fuente el periódico El País, edición del 18 de enero de 1983). Ilustración 2: Mapa de incidencia del síndrome tóxico a partir de fuentes institucionales[17]. Elaboración propia.

La hipótesis oficial aduce que el aceite de colza contenía anilinas[18] y que éstas son, con mayor probabilidad, las causantes del síndrome tóxico. Sin embargo, prestigiosos científicos (doctores Renate Kimbrough y Claus Köppel, entre otros) sentenciaron en su día que no había nada tóxico en los aceites que habían analizado, por encargo del Gobierno español. El principal síntoma de una intoxicación por anilinas es la metahemoglobina, reacción inexistente en la larguísima lista de síntomas de los afectados por el síndrome tóxico.

Oficialmente, viven todavía 19.554 españoles con esta enfermedad y han muerto otros 5.000. Aproximadamente el 95% de estos enfermos viven con parálisis, hipertensión arterial y pulmonar, deformidades en las extremidades superiores e inferiores, necrosis, alopecia, diabetes, calambres, hipersensibilidad, neuropatía, insomnio, problemas de hígado, corazón (infartos), riñones, dermis, etc. Todos ellos síntomas de las intoxicaciones por pesticidas organofosforados.

Lo cierto es que hubo un médico, el militar Luis Sánchez-Monge, que logró curar a varios afectados aplicándoles un tratamiento contra la intoxicación por organofosforados. Ante la espectacular efectividad de sus tratamientos, este médico redacta dos informes que los explican en detalle y los hacer llegar, ofreciéndoles su ayuda, a los principales hospitales y autoridades del país (al INSALUD y a la Dirección General de Salud Pública). También publica en 1982, un artículo en la revista Tribuna Médica, en el que se explica el tratamiento a seguir. Sin embargo, es ignorado completamente y no recibe respuesta alguna, ni por parte del Gobierno ni de los hospitales.

Pero, ¿Qué son los organofosforados? La verdad es que constituyen un grupo muy amplio de compuestos altamente tóxicos, que tienen su precedente en los gases de guerra “a menudo conocidos bajo el apelativo de ‘gases nerviosos’, entre los que se encuentran el sarín, el tabún o el somán, y que se desarrollaron de manera especial a partir de la Segunda Guerra Mundial”[19]. Extrañamente, uno de los científicos en los que se basó la versión oficial así como la sentencia del tribunal es Edwin M. Kilbourne, experto en este tipo de sustancias. Según el doctor Martínez (integrante del PNST y designado perito del caso):

“Edwin Michael Kilbourne ha participado como ‘Facilitator del Treatment Group’ en la ‘Research Planning Conference’ que trató los impactos sobre la salud de agentes químicos usados en la Guerra del Golfo; también ha investigado brotes médico-hospitalarios relacionados con toxicidad por organofosforados. Entre 2002 y 2005 dirigió el ‘Premier group of experts in geography and geographic information systems’ (que incluía asesoramiento sobre actividades anti-terroristas) en el CDC. Entre 2003 y 2005 era consultor experto en emergencias medioambientales químicas terroristas. Y entre 2005 y 2006 fue Director del ‘Weapons Scientist Redirection Program’ en Irak. Gran parte de sus actividades están protegidas con la cláusula de secreto e inmunidad de grado máximo, el ‘U.S. Government Top Secret Security Clearance’”.

También el doctor Sir Richard Doll, que prestó declaración en el juicio, ha sido ampliamente criticado, explica el doctor Martínez. El condecorado científico ganó prestigio tras relacionar el consumo de tabaco con la incidencia de cáncer. Pero “ha ejercido ulteriormente un rol científico-encubridor nada despreciable y no murió ciertamente en la miseria. Sus sospechas de corrupción se conocen parcial pero suficientemente”, declara el doctor Martínez. Efectivamente, Doll ha defendido ampliamente los intereses de las grandes industrias y multinacionales. Un artículo del American Journal of Industrial Medicine denunciaba en 2006 que Richard Doll había estado trabajando durante 1970 y 1990 para las empresas Turner and Newall ―productora de amianto― y Monsanto ―principal productora de transgénicos―, que llegó a pagar 1.500 dólares al día al científico. Mientras que a partir de 1990, Richard Doll, distinguido con el título de Sir por la Reina de Inglaterra, pasó a cobrar por hacer declaraciones como experto en nombre de las principales empresas del sector químico, polémicas por la gran cantidad de demandas presentadas en EE.UU. e Italia.[20]

Pero volviendo a los organofosforados, cuya primera aplicación fue en el terreno de la guerra, numerosos artículos científicos alertan de su toxicidad. Según estos trabajos, “la importancia de los efectos causados por la intoxicación de insecticidas organofosforados y carbamatos puede ser comprendida cuando se estima que aproximadamente tres millones de personas se exponen anualmente a dichos agentes con una mortalidad aproximada de 300.000 personas, y provocan un número importante de discapacidades”[21].

Los organofosforados son una de las principales causas de enfermedades actuales y cada vez más frecuentes como la fibromialgia, la Sensibilidad Química Múltiple o la Hipersensibilidad Electromagnética, según los doctores Rodríguez Moyano y Fernádez-Solà. Respecto al síndrome tóxico, ambos doctores son de la opinión de que un pesticida organofosforado tuvo que ser el causante[22].

Fue un tema muy delicado en su tiempo, en una época de plena Transición y tan sólo dos meses después del famoso intento de golpe de Estado. Sin embargo, nos hallamos ante un tema tabú, incluso 33 años después. “El síndrome tóxico es el único tema de la Transición que no se toca”, asegura Gudrun Greunke. Las víctimas ―cerca de 50.000― denuncian en la actualidad que se las ha olvidado. Mari Carmen, una de las numerosas víctimas del síndrome tóxico de Alcalá de Henares, enfermó junto a su marido y sus tres hijos. Ella y su marido tenían 28 y 29 años, pero 33 años después, tienen la “calidad de vida de una persona de 80 años”. Ella tiene una minusvalía declarada del 70% y su marido “se toma unas 20 pastillas diarias, además de cinco inyecciones de insulina”.

“Después de tantos años, incluso se han agudizado los síntomas y todas las afectaciones crónicas han ido a más. No me hables de cine u otras actividades de ocio, porque toda nuestra vida la hemos pasado en hospitales y quirófanos. Mis hijos no han tenido niñez y, como nosotros, están sentenciados de por vida”. Según la afectada, “sólo en Alcalá de Henares ya han muerto 200 personas por el síndrome tóxico. Pero lo peor es que no se han reconocido las invalideces. Hay gente que tiene una invalidez total y tan sólo le han reconocido un 20% y a otras personas, nada. Una vez reconocida la invalidez, te pagaban una indemnización y te quitaban o restaban todas las prestaciones sociales recibidas hasta entonces”.

El Hospital 12 de Octubre (Madrid), es el único hospital donde la doctora María Antonia Nogales trata desde hace 20 años a los enfermos de síndrome tóxico. La consulta, es precaria, como también lo son las condiciones en las que trabaja la médica. “Se trata de un pequeño despacho en el que Nogales atiende a 500 enfermos anuales ella sola. Tiene un auxiliar administrativo durante dos horas al día pero está de sustituta y si la llaman es la doctora la que tiene que, además de vernos, hacer papeles y facturas”, explica la Coordinadora Nacional de Asociaciones de Afectados por el Síndrome Tóxico. ¿Por qué no se habla de ello en las facultades de medicina, derecho, periodismo, o en los medios de comunicación? Mari Carmen responde: “Pues porque no interesa”[23].

Los enfermos de esta rara enfermedad han muerto de variopintas causas: fallo respiratorio agudo, septicemia, edema agudo de pulmón o cáncer, entre muchas otras. Sin embargo, los tribunales y el Gobierno han aducido en miles de casos, que estas muertes no tienen nada que ver con el síndrome tóxico, por lo que las familias se quedaban sin indemnización. En enero de 1983, Enrique De la Morena, del Hospital Fundación Jiménez Díaz, solicitó ayuda financiera al PNST, para un proyecto de investigación en el que pretendía averiguar por qué tantos enfermos del síndrome tóxico contraen cáncer. No sólo se le denegó esa ayuda sino que le denunciaron al Tribunal de Deontología del Colegio de Médicos, que sin embargo no le retiró la licencia para ejercer.

Todo indica que tanto el Gobierno español como los principales organismos sanitarios supranacionales, sabían de todas formas lo que ocurría en la España de 1981, pero no querían que se descubriera la verdad. En 1984 los ya mencionados doctores Clavera y Martínez se reunieron en Ginebra con Gastón Vettorazzi (máximo responsable del departamento de pesticidas de la OMS). Al respecto, Martínez explica:

“Nos dimos cuenta de que allí sabían que el síndrome tóxico español de 1981 no lo había vehiculado ningún tipo de aceite y de que probablemente era una intoxicación por algún organofosforado; pero la OMS depende de la financiación de los gobiernos de los diversos países integrantes y debe atenerse a sus ‘vetos’ políticos”[24].

Un año más tarde, la revista Cambio 16 publicaba una entrevista con Vettorazzi en la que afirmaba que “la epidemia estuvo provocada por un agente neurotóxico” y que de ninguna manera las anilinas o las anilidas podrían causar una enfermedad como la del síndrome tóxico[25]. La entrevista fue grabada bajo previo aviso del periodista, que también informó de que ésta sería publicada. Aún así, en el próximo número, Cambio 16 tuvo que incluir una nota enviada por el propio Vettorazzi en el que se desdecía de todo lo dicho durante la entrevista.

No hay que olvidar que el 9 de mayo de 1981, cuando el Gobierno español todavía no había declarado la epidemia, Luis Valenciano, director general de Salud Pública (y padre de la actual vicesecretaria del PSOE, Elena Valenciano), viajaba hasta Ginebra para mantener una reunión con técnicos de la OMS y a partir de su regreso a Madrid, se mantendría diariamente en contacto telefónico con la organización internacional[26].

Paralelamente, el 11 de mayo y según un documento interno de la propia institución, Phillip S. Brachman, director de la Oficina de Programas Epidemiológicos del CDC de Atlanta (Georgia, Estados Unidos), recibe una llamada de Florencio P. Gallardo, director del Centro Nacional de Microbiología y Virología dependiente del Ministerio de Sanidad, Consumo y Seguridad Social, pidiéndole asistencia en la evaluación del problema. La conversación se extiende a otros miembros del CDC: John V. Bennet, Roger A. Feldman y William G. Winkler, del Centro de Enfermedades Infecciosas (CID). Al mismo tiempo, el CDC decide enviar el día siguiente al doctor William B. Baine, del Centro de Programas Epidemiológicos, para ofrecer asistencia en Madrid.

En el prólogo de El Montaje del Síndrome Tóxico[27], el periodista Rafael Cid explicaba que el general Andrés Casinello (máximo responsable de los servicios de información de la Guardia Civil) prohibió expresamente realizar pesquisas sobre el síndrome tóxico. Cid afirmaba también que funcionarios del Centro Superior de Información de la Defensa (CESID) habían pedido su colaboración para elaborar un informe de siete páginas que finalmente fue elevado al máximo responsable del organismo, el general Emilio Alonso Manglano, en el que se declaraba que el aceite de colza no tenía nada que ver con el síndrome tóxico y que existían datos que apuntaban a un ensayo de guerra química como detonante de la epidemia. Dicho informe no se hizo público jamás, ni siquiera en el juicio.

Están demostrados los experimentos bioquímicos y bacteriológicos efectuados por el Gobierno de EE.UU. durante ofensivas  o ensayos militares en Irak[28], Cuba, Guatemala[29], Japón y Taiwán[30], o en su mismo país[31][32], por lo que no es muy difícil creer que la España de 1981 también fuera objeto de maniobras similares.

Los puntos oscuros respecto al síndrome tóxico son demasiados como para hablar de una simple locura de la teoría de la conspiración. Representa el mayor envenenamiento alimentario de la historia de Europa y la mayor cifra de responsabilidad civil jamás pagada por el Estado español a las víctimas de un delito. Sin embargo, los medios de comunicación convencionales siguen ocultando la verdad y postulando por la hipótesis de que el aceite de colza fue el causante de la intoxicación, aunque tampoco hablan demasiado de ello[33]. Las facultades de comunicación, medicina y derecho no mencionan este caso trascendental en la historia de nuestro país que pudo desembocar en otros efectos colaterales. La epidemia del síndrome tóxico fue el broche y el gancho con el que se dio por terminada la Transición, cuando España entró a formar parte de la OTAN y más tarde de la Comunidad Económica Europea. Es hora de que deje de ser un tema tabú y los españoles sepan la verdad.

 

 

[1]GRIMALDOS, Alfredo, 2006, La CIA en España. Madrid: Debate.

[2] GREUNKE, Gudrun & HEIMBRECHT, Jörg, 1988, El montaje del síndrome tóxico, Barcelona, Ediciones Obelisco.

[3] Comunicación personal con Gudrun Greunke.

[4] JIMÉNEZ A., Emilio (2003), La ejecución de la sentencia de la colza II, Barcelona: InDret.

[5] GREUNKE, Gudrun & HEIMBRECHT, Jörg, 1988, El montaje del síndrome tóxico, Barcelona, Ediciones Obelisco.

[6] ABC, edición del 12 de febrero de 1991. Acceso web: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1991/02/12/124.html

[7] ABC, edición del 3 de abril de 1992. Acceso web: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/abc/1992/04/03/122.html

[8] ElSemanalDigital.com, edición del 3 de diciembre de 2008. Acceso web: http://www.elsemanaldigital.com/crece-el-rumor-sobre-la-relacion-de-carmen-romero-con-un-ex-felipista-90379.htm

[9] Entrada en la Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Tom%C3%A1s_de_la_Quadra-Salcedo

[10] Ver cargos en perfil de Linkedin: http://es.linkedin.com/pub/mar%C3%ADa-del-pilar-fern%C3%A1ndez-rodr%C3%ADguez/61/359/277

[11] LIBERTAD DIGITAL, edición del 30 de enero de 2013. Acceso web: http://www.libertaddigital.com/espana/2013-01-30/huelga-de-basuras-derechos-laborales-o-estrategia-izquierdista-contra-el-pp-1276480796/

[12] JIMÉNEZ A., Emilio (2003), La ejecución de la sentencia de la colza I, Barcelona: InDret.

[13] El doctor Juan Manuel Tabuenca Oliver ―considerado el padre de la teoría del aceite― afirma explícitamente en su informe sobre la reunión de la OMS en Madrid en 1983: “La operación de intercambio se inició el 30 de junio y a partir de entonces quedó yugulada la tremenda escalada de enfermos y muertes”.

[14]CLAVERA ORTIZ, M.J. & MARTÍNEZ RUIZ, F.J., Apuntes sobre la investigación epidemiológica oficial del síndrome tóxico, 1985, Barcelona.

[15] GREUNKE, Gudrun, 1991, L’afer de la colza, Londres: Yorkshire TV. Emès per Televisió de Catalunya al programa 60 minuts.

[16] Presidencia del gobierno, 1981, Informe del gobierno sobre actuaciones de la administración del estado en relación con la enfermedad asociada con el consumo de aceite toxico, Madrid: Gobierno de España.

[17] Presidencia del gobierno, 1981, Informe del gobierno sobre actuaciones de la administración del estado en relación con la enfermedad asociada con el consumo de aceite toxico, Madrid: Gobierno de España.

[18] La misma sentencia 48/1989 explica porqué el aceite contenía anilinas: “En 1980 y desde hacía varios años, las autoridades administrativas españolas venían autorizando importaciones de aceite de colza, pero para proteger la producción nacional de aceites y grasas comestibles, se exigía que el de colza importado no fuera destinado a la alimentación humana, sino a otras actividades industriales, que resultaban ser, casi exclusivamente las siderúrgicas. Con el fin de garantizar el no desvío al destino humano se ordenó administrativamente que la mercancía, cuando ingresara en territorio español, tuviera desnaturalizados sus caracteres organolépticos, para lo que fueron autorizados, en 1970, el aceite de ricino, y en 1974 el aceite náftico, el Azul de Ceres y la anilina, ésta al 2 por ciento” .

[19] OBIOLS, J., Informe toxicológico sobre los Plaguicidas Organofosforados (Parte I), 2002.

[20] Varios autores, Secret Ties to Industry and Conflicting Interests in Cancer Research, 2006, American Journal of Industrial Medicine. Acceso web: http://demokracjakulista.pl/umtsno/emfkrebs/SecretTies.pdf

[21] MARRUECOS-SANT, L. & MARTÍN-RUBÍ, JC., 2007, Uso de oximas en la intoxicación por organofosforados, Medicina Intensiva: volumen 31, número 5. Acceso web: http://scielo.isciii.es/scielo.php?tlng=en&nrm=iso&script=sci_arttext&pid=S0210-56912007000500007&lng=en

[22] Comunicación personal con los doctores Rodríguez Moyano y Fernández-Solà.

[23] Comunicación personal con Mari Carmen.

[24] Comunicación personal con el doctor Martínez Ruiz.

[25] CAMBIO 16, edición del 11 de febrero de 1985, nº 689.

[26] Presidencia del gobierno, 1981, Informe del gobierno sobre actuaciones de la administración del estado en relación con la enfermedad asociada con el consumo de aceite toxico, Madrid: Gobierno de España.

[27]GREUNKE, Gudrun & HEIMBRECHT, Jörg, 1988, El montaje del síndrome tóxico, Barcelona, Ediciones Obelisco.

[28] EL PAÍS, edición del 20 de septiembre de 1996. Acceso web: http://elpais.com/diario/1996/09/20/sociedad/843170403_850215.html

[29] EL MUNDO, edición del 28 de agosto de 2011. Acceso web: http://www.elmundo.es/america/2011/08/29/noticias/1314648202.html

[30] LA VANGUARDIA, edición del 12 de enero de 2014. Acceso web: http://www.lavanguardia.com/politica/20140112/54399038822/eeuu-probo-armas-biologicas-en-okinawa-y-taiwan-en-los-60-segun-documentos.html

[31] 20 MINUTOS, edición del 1 de marzo de 2011. Acceso web: http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/atroces-experimentos-medicos/

[32] CNN, edición del 6 de marzo de 2012. Acceso web: http://cnnespanol.cnn.com/2012/03/06/el-ejercito-de-ee-uu-probo-armas-quimicas-en-sus-soldados/

[33] Ver las siguientes noticias en Radio Televisión Española (http://www.rtve.es/alacarta/videos/informe-semanal/informe-semanal-30-anos-envenenados/1094189 y http://www.rtve.es/alacarta/audios/archivo-espana/archivo-espana-caso-colza-defensa-del-consumidor-01-03-14/2425709), Antena 3 (http://www.antena3.com/especiales/noticias/sociedad/una-mirada-atras/tragedia-aceite-colza-cumple-anos_2011050300165.html), o La Sexta (http://www.lasexta.com/programas/mas-vale-tarde/noticias/gripe-gripe-porcina-escandalos-previos-carne-equina_2013022600274.html).